Guanajuato, Gto. Octubre 25.- Todo puede ocurrir en el Festival Internacional Cervantino, como que alguien acuda a un concierto, esté en el lugar de los hechos y tenga que conformarse con disfrutar de la audición a través de un monitor de televisión.

Baste citar como ejemplos las presentaciones del guitarrista de origen argentino radicado en México, Manuel López Ramos, y de las "Mandolinas U.Shrinivas" de la India, para las que hubo tal demanda por parte de quienes lograron entrar que tuvieron que primero llegaron encontraron acomodo en el interior de la capilla; los que no, de bieron de quedarse en el corredor exterior y afinar el oído para alcanzar a escuchar algo, y ni modo de quejarse.

En el primer caso, tal situación no importó tanto porque la guitarra es un instrumento que posee una sonoridad capaz de hacerse oir a buena distancia; pero en el segundo, sí, dado que la mandolina hindú, aun cuando es eléctrica, a lo máas que llega es a un sonido agudo con variaciones tonales de poco alcance.

Eso no es todo, Bien sabemos que hay conciertos a los que basta con oir y otros que son para oir y ver; como el de los músicos hindúes; son tan escasas las oportunidades que tenemos de oir su música tradicional, que cuando se dan, uno quieree observar cómo es que logran el singular y misterioso sonido.

Mandolin U. Shrinivas

Independientemente de ellos, es claro que no es lo mismo disfrutar de un concierto en vivo, que hacerio con la participación de la electrónica (por trasmisión televisiva o radiofónica, o en grabación); como que se pierde la magia y calidez de la música. Se sintió, pues, el no haber participado directamente de la audición de mandolina eléctrica (especie de guitarra en pequeño), ofrecida por el joven ejecutante U.Shrinivas (17 años), acompañado por su padre, U. Satyanarayana; el violinista A. Kanyakumari, y el intérprete del mridangam (tambor), U.Upedran.

Toda la primera parte debimos imaginarla basándonos en el simple sonido, y cuando se podia, seguirla a través del monitor de la teleevisión privada; llegado el intermedio, el retiro de algunas personas permitió el ingreso a la capila de los que hasta ese momento permanecimos fuera.

Un audiencia amonto nada de aproximadamentee 70 personas, se peieaba por ver al grupo de cuatro músicos que, postrdos en el piso, interpretaban la música clasica de su país. Algunos prefirieron permanecer de pie que sentarse; otros subieron a las sillas faltando a las normas de la educación, "porque las sillas son para sentarse no para treparse en ellas", alegó uno del público. Unicamente los ubicados al frente pudieron observar cómo aquellos músicos venidos de tan lejos arrancaban lacónicas notas a sus instrumentos, que la mayoria sólo escuchó.