Independientemente de ellos, es claro que no es lo mismo disfrutar de un concierto en vivo, que hacerio con la participación de la electrónica (por trasmisión televisiva o radiofónica, o en grabación); como que se pierde la magia y calidez de la música. Se sintió, pues, el no haber participado directamente de la audición de mandolina eléctrica (especie de guitarra en pequeño), ofrecida por el joven ejecutante U.Shrinivas (17 años), acompañado por su padre, U. Satyanarayana; el violinista A. Kanyakumari, y el intérprete del mridangam (tambor), U.Upedran.
Toda la primera parte debimos imaginarla basándonos en el simple sonido, y cuando se podia, seguirla a través del monitor de la teleevisión privada; llegado el intermedio, el retiro de algunas personas permitió el ingreso a la capila de los que hasta ese momento permanecimos fuera.
Un audiencia amonto nada de aproximadamentee 70 personas, se peieaba por ver al grupo de cuatro músicos que, postrdos en el piso, interpretaban la música clasica de su país. Algunos prefirieron permanecer de pie que sentarse; otros subieron a las sillas faltando a las normas de la educación, "porque las sillas son para sentarse no para treparse en ellas", alegó uno del público. Unicamente los ubicados al frente pudieron observar cómo aquellos músicos venidos de tan lejos arrancaban lacónicas notas a sus instrumentos, que la mayoria sólo escuchó.
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